SABIDURÍA POPULAR
"A civilisation flourishes when people plant trees under which they will never sit"
(Greek Proverb)
Estoy segura de que, por mucho que lo intenten, ninguno de ustedes puede imaginar lo que me acaba de pasar. Por supuesto, no voy a desvelarlo, pero quería que supieran que, posiblemente, es una de las cosas más fascinantes que me van a ocurrir jamás.
Puede que se vuelva a repetir, eso no sabe -la vida da para mucho-, pero no será igual; será mejor o peor, pero no me sentiré igual. Ahora tengo se agolpan en mi mente y en mi corazón tantas emociones diferentes que sería complicado definirlas en pocas palabras. Por ello, no voy a hacerlo. Me limito a informarles de que estoy FELIZ y de que todo lo debo a una sola persona, que merece toda mi admiración. Nada, por mucho que yo lo repita, por mucho que pueda insistir, le hace justicia.
GRACIAS :)

La verdad es que nunca lo he entendido. Y eso que me handicho miles de veces que formo parte de ese grupúsculo social que se preocupasobremanera y es diestro en hacer las cosas más complicadas de lo que realmenteson. Por supuesto, se trata, además, de una de esas críticas que es difícilaceptar. El interesado suelta el comentario, tú te mosqueas y ahí queda elasunto. En pocas ocasiones te paras a reflexionar sobre algo que sabes escierto y te provoca esa inestabilidad que tanto odias.
Sin embargo, una vez más, me veo obligada (o en el derecho, según se mire) de hacer uso del refranero popular; porque... ¡Es tan visible lapaja en el ojo ajeno…!
Resulta cuanto menos sorprendente comprobar que en elmundo existen seres capaces de enmarañar su existencia aun más que tú. Puedeque sea incluso satisfactorio (de nuevo la sabiduría popular con su “mal demuchos…”) ver que hay individuos que superan los límites de lo razonable, y sepasan con sus agonías injustificadas y sus reacciones sobreactuadas ante lasvicisitudes del tedioso presente. Mas, no por ello es menos preocupante.
Por elcontrario, es alarmante y desequilibrante tener al lado una persona que nuncaestará conforme con su humilde o no tan humilde existencia.
¿Qué maldito mecanismo se activa en el cerebro o el almapara hacernos incansablemente insatisfechos? ¿Qué se cuece en nuestro interiorpara hacernos insufribles, negativos, caóticos, incontrolables? Porque, eso nolo pueden negar, el ser humano por naturaleza tiene ese puntito que lo hace "infeliz". Lo extraño es lo otro, experimentar una vida plena ysatisfactoria. ¿Por qué no es eso la nota dominante? Quizás es que yo mejunto con gente muy gris, pero… ¿Por qué siempre tenemos un motivo para quejarnos,para estropear una sorpresa, para generar una discusión, para levantar la voz?¿Por qué no podemos disfrutar de los buenos momentos y calmar los ánimos cuandolas cosas no van bien? ¿Por qué tenemos esa capacidad para estropearlo todo?
Estoy convencida de que esos que consideramos irracionales son los más felices.
Estoy convencida de que podemos ver y sentir en cada momento justolo que nos venga en gana, que no es algo que nos sea impuesto o marquenuestro organismo. Por ello, me niego a pensar que haya gente que quiera serinfeliz.
Es sólo una cuestión de aprender a valorarse a uno mismo y,sobre todo, de aprender a valorar a los demás. Tal vez mirando con mejores ojos aquienes nos rodean, podremos comprender que no todo nos es hostil, que ciertosgestos o maneras no son una afrenta a nuestra personas, y que en el fondo quienes nos rodean sedesviven por nosotros.
A lo mejor, sólo hay que cambiar el punto de vista paraser feliz. Seguro que no es tan complicado.
Inténtenlo y luego me cuentan. Yo ya les diré qué tal miexperiencia.

¿Ven a lo que me refería? Una vez más, los hechos me dan la razón.
Por casualidad, ¿son uno de los privilegiados que han podido disfrutar desde su televisor de la única cornada grave que se ha producido en 2009 en Pamplona? Y ¿qué? ¿Qué me dicen? ¿Qué les ha parecido?
¿Se han fijado en la cara del condenado? Y ¿qué les han parecido las formas que ese líquido rojo y viscoso dibujaba sobre su piel y su pulcra camisa blanca? Iba a juego con el pañuelo...
Y, díganme, ¿han tenido la oportunidad de medir el tamaño de la herida desgarrada? ¿Se han detenido un segundo a observar la mirada perdida de la muerte?
Si es así, ¡enhorabuena! Son uno de los “pocos privilegiados”que han podido deleitarse con el vídeo de la temporada. Todo un honor, no me lo negarán; más aun para quien que, por fortuna o por desgracia, camina hacia el estrellato con este vídeo. Porque las buenas tretas del director han permitido rebobinarlo y reproducirlo a cámara lenta, detenerlo y acercar la imagen, hasta convertirlo casi en el trailer de una obra de ciencia ficción, en una de esas películas que vemos a diario en nuestras pantallas.
La única diferencia es que esto es real…
PD. Sepan sólo una cosilla más.
Si son de los que han sentido náuseas una vez más; si son de los que, como he comentado en otra ocasión, no tienen narices a aguantar estetipo de imágenes, sepan que no están locos. En comunicación se llama a eso“hipersensibilización”.
Dentro de las teorías de los efectos, hay estudiosos que dicen que la exposición continuada a contenidos violentos y a la sangre nos insensibilizan, nos hacen receptores pasivos capaces de aguantar cualquier tipo de atrocidad con total naturalidad (con los peligros que esto conlleva para la sociedad en general). Sin embargo, hay también expertos que advierten el efecto contrario en una parte importante de la población: los informativos ‘gore’ pueden generar personas temerosas e incapaces de ver una gota de sangre o un disparo en directo. ¡Qué absurda debilidad, ¿verdad?!
No, no estoy loca, ni tengo ganas de acabar con mi vida; no soy tan gris como pueda parecer (al menos, eso espero) ni tan prepotente como para estar todo el día criticando (o, al menos, eso espero también). Pero es que hay tantas cosas que me crispan los nervios que no me queda más remedio que escribir para sacarlas de mí. Porque, si no, se adueñan de mi alma y me molestan hasta para dormir... Quizás por eso si les pueda reconocer parte de mi locura, aunque no considero que sea mucho mayor que la del resto de las personas. Ya saben, todos tenemos nuestro puntito...
Haré propósito de enmienda y predicaré con el ejemplo, pero me tomo la licencia de usar la red para mi desahogo personal, teniendo en cuenta que el blog lo leemos mi sombra y yo, y que no puedo aspirar a cautivarlos con mi pasmosa creatividad y mi chispeante sentido del humor. Se me da mejor reírme que hacer reír. ;)
Aclarado el asunto, disfruten de su paseo por la Red. Por cierto, ¿les he dicho ya que visiten este link?
www.silvema.org/La_Europa_del_
Es una cuestión de dignidad o de calidad humana; de ética profesional, de moral personal. Es una cuestión de criterios inapropiados y mala resolucion; de errores de cálculo, de escasa sensibilidad. Y lo peor de todo, es que se me están quitando las ganas de soportarlo.
Es más, creo que mi organismo está comenzando a reaccionar. Mi estómago se rebela, mi médula espinal se estremece y mis párpados se cierran a una velocidad vertiginosa cada vez que le doy al "ON" y enciendo el aparatejo ese que tengo frente a la mesa del comedor (que, por cierto, es la peor ubicación que se puede dar a este tipo de tecnologías). Creánme cuando les digo que últimamente me entran unas ganas de vomitar cada vez que enciendo la televisión... Ya no sólo por los contenidos, que ya se han rebajado al nivel propio del período estival, sino por cómo se relatan por norma general.


De avatares, chascos y otras aventuras
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