Y seguimos con nuevas formas de chupar la sangre y el sentido...
No sé si ya han tenido la oportunidad de comprobar lo que comentábamos... pero seguimos con el análisis para aclarar las ideas.
Hablábamos de esos nuevos programas de televisión que copan todas las cadenas a partir de la 1 de la madrugada. ¿Ya se han situado? Pues permítanme el símil porque, el otro día, mientras observaba su concreto modo de operar, pasaron por mi mente, esas encantadoras criaturas que hacen llenan de delicias (o de pesadillas, según el caso) las noches de más de uno o una.
Respetando la tradición (y sin deseos de ofender a tan respetables criaturas de las ficción), hemos encontrado una prueba de que los vampiros existen. Más aun, existen y actúan, durante la misma franja horaria de la jornada, la noche, aunque cambiando su”modus operandi” y objetivos.
Estas hermosas y sensuales criaturas han dejado de deambular por las calles en busca de bellas señoritas (o señoritos) para pasar a ocupar nuestra pantalla y aprovecharse de zombies insomnes, trabajadores asqueados de su "divino" horario, ancianos ingenuos, y demás personas sin tarea o un ápice de compañía, a los que succionar suscuentas corrientes y cerditos de barro.
Pero lo mejor es que lo que comenzó como una excepción demadrugada se está extendiendo a "prime time" y a horario infantil. Ha pasado deocupar cadenas marginales a estar presente en las de toda la vida. ¿Casualidad? Permítanme que dude en este punto, porque el cóctel es perfecto.
Comunicativamente aporta poco pero, desde el punto de vidade la industria televisiva, es una irresistible golosina. Pónganse ensituación: 1 escenario de 2 metros cuadrados, un fondo virtual cutre (con las palmeritas de fondo de Windows o la puesta de sol predeterminada es suficiente), una cámara y un par de focos bien colocados, eso sí;un presentador barato, ligerito de ropa y al que no le importe humillarse hablando solo o quedándose irremediablemente sordo ante las respuestas correctas; piensen en la crême de la crême venida a menos, en derivados de Gran Hermano, mirándoles fijamente a los ojos y esperando conquistar sus corazones con su labia. Porque, eso sí, son maestros en el arte de la seducción.
Capacidad cautivadora que es inversamente proporcional al aprecio que estos "showmans y showgirls" puedan tener por su ser interior.
Si bien los hombres tienen cierto pase, pese a la desoladora imagen de quien pasa horas largando a quién sabe qué, las chicas lo tienen bien crudo, condenadas a la verdad matemática: el tamaño de la delantera multiplicado por su visibilidad y el número de palabras en un tono mayor al que su oído puede soportar es inversamente proporcional a la inteligencia que pueden desarrollar. Pobrecitos míos no tendrán la culpa – de donde no hay no se puede sacar-pero es que, aun así, me niego a creer que el ser humano sea tan mentecato; o sea que, por su bien y el del conjunto social, más vale pensar que son unos mandados, fieles trabajadores de meapilas chupatintas que a esa hora están bien dormiditos en sus casas, bajo sus nórdicos de plumón de oca del Nilocon el símbolo del euro dibujado bien en grande.
Pobres siervos del ansiado dinero… marionetas de "telerealities" que, acabada su efímera fama y tras ir arrastrarla por los platós con el currículo de "contertulio sabelotodo", encuentran un cálido hogar en este tipo de programas en sopas de letras trucadas; personajillos que han gastado su vida privada en programas de dudosa moralidad… ¿Por cuánto estarían dispuestos a vender su dignidad?
Escrito por anonadada el 13/01/2010 23:21 | Comentarios (0)
- Atencin! Eh! S, usted! Preste atencin porque slo lo dir una vez De qu color era el caballo blanco de Santiago?
- Tiene 1 minuto para responder
- Quedan 5 segundos
- El telfono no ?
- Todava no tengo un ganador? Venga, que el reloj se acaba
- 2 segundos
-No me lo puedo creer, todava no tengo un ganador. Produccin, qu pasa aqu?
- No creo que te hayas dormido, no creo que no quieras el dinero.
Les suena?
Aunque parezca mentira, en este justo momento, se encuentran ustedes ante un humilde pero concienzudo ejemplo de que lo ha pasado a constituir la sensacin televisiva del siglo. Est en sus pantallas con ms frecuencia de la que se imaginan, mirndoles con ojitos de deseo y reclamndolesun poco de atencin(ahora parece que se le llama as). Su proliferacin est siendo desorbitada y est avalada por ndices de audiencia superiores a los documentales siesteros de La 2.
Como saben (algunos ya lo han comprobado), cada vez hay y habr ms canales, ms diversidad y ms horas muertas en sus televisores. Huecos mediticos que, por propia supervivencia, hay que rellenar.
Para hacerlo existen diversas opciones y una de ellas es la morralla de bajo presupuesto hiper-hinchada y siliconada.
As, donde unos ven pluralidad, otros encuentran una oportunidad de negocio que an nadie se ha atrevido a condenar. Simplemente, existe; entre el beneplcito de sus mecenas,el pasotismo de los controladores y el entusiasmo, ms o menos fingido, justificado o inconsciente, de los espectadores.
La hipocresa del nadie lo ve choca de manera frontal con el todos sabemos de qu estamos hablando. Y, a estas alturas, dicha modalidad audiovisual se recibe casi como un subproducto del porno, sobre todo, de serie B. Y no porque sus protagonistas exhiban cualidades naturales o plsticas similares a las del cine X (que tambin), sino por el extrao temor, la vergenza, que supone reconocer el delirio sensorial que produce la bazofia televisiva.
Pngase en situacin. 2 de la madrugada. Un da cualquiera,mejor en invierno (por lo del calor de la lumbre y los malos vientos). Solos usted y su televisor. Humor absurdo, salsas rosas y amarillas, y poco ms que una programacin de relleno para cubrir lo que antes, responsable y concienzudamente, ocupaba una carta de ajuste. Fin del rosa, del amarillo, y una mente desvelada ansiosa de saber ms sobre este mundo en que le ha tocado vivir. Y, entonces, se hace la luz y, como por arte de magia, se abre el mundo cuasi-onrico de los concursos de acertijos por televisin.
Ahora ya no se lleva disfrutar de la imaginacin desvelando un gemido entre la programacin codificada, ni tampoco coger el telfono para llamar y pedir que nos enven a casa esa percha mgica que aguanta un yunque y sin la que no sabemos cmo ha tenido sentido nuestra vulgar existencia. Ahora, el telfono se coge con otro fin: mandar un SMS al 7557 con la palabra RESPUESTA espacio LA SOLUCIN AL ACERTIJO.
Qu se aburre? Pues LOVE + DESEO al 1234. Qu se siente solo? 1 llamadita al 905 32 53 25 y entrar en el sorteo de una maravillossima moto si, despus de esperar 10 minutos al telfono escuchando a un ordenador, resulta seleccionado para entrar en directo.
Quin dira "no" a cambiar 3 o 5 euros de una llamada o un SMS por un sobre con 300.000 euros, por un coche o un viaje a las Seychelles? Sera absurdo no participar, con lo fcil que es la pregunta Porque, eso s, son preguntas de reducido esfuerzo mental: 7 diferencias evidentes, sopas de letras de primaria Tpico juego con trampa que, sin embargo, nunca nadie es capaz de adivinar.Ah es donde est la gracia! De verdad creen que, por muy dadivoso que sea ningn dueo de cadena, les va a dar un solo cntimo por decir cul es la capital de Espaa?
Slo les pido un minuto de reflexin... Los casos se cuentan con los dedos del pie, que son ms pequeos... Han podido observar la cara de panolis que se dibuja en los rostros de los "presentadores" cuando alguien recibe la inspiracin celestial y acierta el susodicho paradigma? Se han fijado en cmo intentan aparselas con mil y una triquiuelas para evitar soltar el ansiado premio? Slo tienen que darse una vuelta por la Red de Redes y podrn comprobar lo exquisito de este tipo de shows (aunque, a estas alturas, se plantea otra duda: no estar esto mismo preparado por una mente malvola o, simplemente, "juguetona"?).
Ya me contarn...
(Esto es lo que sale si se mezclan liebre y tortuga. Continuar...)
(FOTO: www.tencuidado.es)
Escrito por anonadada el 12/01/2010 00:36 | Comentarios (0)
Un da, de repente, alguien decide que, por seguridad internacional, por conservar la integridad fsica y mental de todo el planeta, es necesario poner un escaner en cada control del aeropuerto para evitar ataques y secuestros terroristas.
El lder poltico de turno comparece ante los medios (en el momento oportuno para desviar la atencin de las cifras del paro que estn a punto de salir y los nefastos balances anuales): chaqueta, corbata, manos en actitud de pedir y comprender al mismo tiempo.
Y, entonces, el periodista, a la vez avispado y zopenco, decide que, ante la ausencia de noticias sesudas y buenos acontecimientos, lo ideal es aprovechar el tirn para completar portada y varias pginas interiores, a todo color. Es el momento en que, como el que no quiere la cosa, lanza una pregunta al aire: "si nos van a ver en bolas y en 3 dimensiones, no van a violar nuestro derecho a la intimidad?"
Y yo me digo, "francamente, pens la pregunta antes de hacerla?"
Entiendo que, en estos casos, lo que prima es el inters general pero cuando no toca, no toca. Es realmente necesario generar un debate inoportuno cuando estn en juego cosas ms interesantes?
Por supuesto, habra que ver si hay tanto que perder como los defensores de la "seguridad internacional" nos dicen pero... hablemos con un poco de propiedad... Derecho a la intimidad? Por favor, seamos sinceros.
Dudo mucho que cualquiera de las mujeres que va enseando pechera o hace top-less en la playa (que son muchas y cada vez ms) o que los chicos que llevan pantalones a la altura de la rodillas para lucir los palominos de los calzoncillos vayan a desarrollar de un da para otro ese pudor que estamos suponiendo o intentando inculcar a la poblacin.
Pero lo mejor de todo no es el hecho de salir a la calle a preguntar qu le parece a la gente la diatriba, sino insistir en que es una violacin del derecho a la intimidad cuando la mayora de las personas consultadas ha dicho que no le parece mal. Es que no tenemos nada mejor que hacer? O es que, simplemente, no recordamos que significa derecho a la intimidad? No s, si les parece podemos hacer una revisin conceptual...
Porque aqu todo lo que yo veo es aburrimiento profesional y un horrible temor a la falta de profesionalidad que de las fuerzas de seguridad. Aunque les invito a que se paren un segundo a pensarlo: qu satisfaccin creen que pueden obtener estos hombres y mujeres al vernos en azul con las vergenzas en negro cuando lo que est en juego es el nmero de chalados que se pueden montar en nuestro avin para pedir un suculento rescate (sobre todo, despus de que se haya comprobado que hay quienes estn dispuestos a pagarlos)? De verdad creen que no tienen nada mejor que hacer? Qu morbazo!
Si les digo la verdad, no s en qu momento nos hacen contacto las neuronas para crear el absurdo pero, desde luego, nos estamos luciendo.
Escrito por anonadada el 07/01/2010 21:22 | Comentarios (1)
Seoras y seores, presten atencin, porque slo lo dir una vez. Ser nico, inigualable y no s cunto tiempo estar colgado en este blog...
Hoy he aprendido a localizar a un salvadoreo, haciendo el pino, mientras sacaba un corte sobre la pobreza y escriba una entrevista para un informativo regional con el dedo grdo del pie...
Esto s que me deja anonadada... Cun precaria puede ser la labor de un periodista sin que se vea perjudicado el derecho a la informacin de la audiencia? A mi gusto, no habra ni que hacer la prueba, pero en la balanza de los intereses, pesan ms otros criterios...
Escrito por anonadada el 07/01/2010 18:57 | Comentarios (0)
Podramos vivir sin cabrearnos? Podramos vivir sin enfados, sin disgustos absurdos, ni conversaciones fuera de tono? Siempre que me hago esta pregunta me viene a la cabeza esa idea de que si no existieran los das nublados no apreciaramos la luz del sol. Pero, hay veces en que parece tan absurdo y tan innecesario que no me creo que podamos rozar ese grado o nivel de estupidez.
Y, no obstante, pensndolo framente, si no existieran los disgustos habra que inventarlos para que esa vida plena de felicidad no fuera montona y aburrida.
En cualquier caso, como buena ilusa que estoy hecha, soy de las que piensan que, adems de ideal, es posible. Ello cuando, precisamente, tengo personas a mi lado que juran y perjuran que soy diestra en fastidiar los mejores momentos y buscar discusiones potentes. Para que se hagan una idea, puedo decirles que soy de esos individuos que siempre sueltan un comentario poco acertado en el momento equivocado. Lo que mis padres siempre han llamado una metepatas. En este sentido, queriendo o sin querer, tengo bastante facilidad para generar broncas, de mayor o menor intensidad segn el caso, sobre todo, entre terceras personas. Sin embargo, hoy no quiero hablarles de ese don con el que la atolondrada naturaleza ha decidido premiarme.
Porque, al margen de que haya personas ms o menos oportunas para provocar discusiones, dos no discuten si uno no quiere (no me lo confundan, pues, con los monlogos plagados de histerismo de los que hablaremos otro da). Mi pregunta es (y ojal alguien tenga respuesta): por qu nos empeamos en discutir cuando no es estrictamente necesario?
Por supuesto, nunca debera serlo, pero pongmonos en situaciones extremas en las que es la nica salida. Y ahora que las tenemos en mente, dejemos a un lado ese tipo de contextos y circunstancias, y hablemos de las otras: por qu nos peleamos (verbalmente, entindase) a diario y por tonteras?
Nos acaloramos por un pespunte mal dado o por un recado despistado, y gritamos por un libro que nos ha destrozado el dedo gordo del pie al caer de la estantera Si hay culpable directo, los improperios se los dirigimos a l, y si no lo hay nos buscamos a un buen paleto sobre el que descargar la ira que nos provoca tal desatino. El caso es canalizar el estrs y la desilusin con nosotros mismos o con el que tenemos al lado, pero descargarlo. Descargarlo sin tener en cuenta las consecuencias o sin pensar en que, dada su intensidad, ni siquiera sera necesario exteriorizarlo u otorgarle tanta entidad. No s si me explico, pero s que me entienden.
Con demasiada frecuencia estoy comenzando a presenciar malentendidos que tienen que ver con un simple gesto o con un comentario desacertado. Sinsentidos que no tienen otra explicacin ms que nuestras ganas de pasarlo mal; con nuestras ganas (permtanmelo) de sentirnos mrtires o sufridores. Tanto nos gusta?
Y s, lo s es que yo vivo en el mundo de Yupi rodeada de piruletas y de ositos amorosos pero es que a veces pienso (y lo peor es que no voy desencaminada) que nos gusta sentirnos desdichados, que somos nosotros mismos los que nos procuramos la principal enfermedad de esta especie desvergonzada y desagradecida a la que pertenecemos. Somos insatisfechos por naturaleza, porque esa inteligencia exclusiva de la que presumimos gozar slo los monos sin pelo no nos sirve ms que para temer y huir de la felicidad. Por qu nos da miedo sentirnos completos y realizados?
(Imagen: "Figura N 22", Horst Sakulowski)
Escrito por anonadada el 27/12/2009 16:51 | Comentarios (1)
Soy periodista. Eso lo saben. Ya lo he dicho en alguna ocasin. Y... ahora que lo pienso, suena bastante bien. Uno no acostumbra a llamarse a s mismo y cuando, por casualidades de la vida, me toca autodefinirme, me choca y a la vez enorgullece poderme atribuir tal "calificativo", si lo quieren llamar as.
El caso es que, repito, soy periodista. Periodista de los que, adems (y sin deseos de faltar a algunos compaeros del gremio que, posiblemente, sean mucho ms periodistas en la prctica sin haber pasado por la banqueta de madera), se han formado en la facultad. En concreto, he pasado 5 aos de mi vida aprendiendo a "informar" y "comunicar".
Por supuesto, hay cosas que no se pueden ensear, pensarn algunos... y estn en lo cierto; pero, partidiendo de la idea de que para todo en esta vida se pueden dar algunas pautas bsicas , se pueden aceptar cinco aos de formacin en "informacin" y "comunicacin".
Tambin como parte de esa formacin y la no poca egolatra del periodista (todas sus profesiones tienen un 'pero' y, al igual que los estudiantes de derecho salen con un subidn de autoestima y con ciertos aires, los periodistas tienen un inmenso e innegable afn de protagonismo) se me presupone, o me presupongo, ciertas dotes, cualidades o facilidades en ese complejo oficio del contar.
Sin embargo, como me suele ocurrir siempre que escribo y reflexiono, el refranero popular me juega una mala pasada. "En casa del herrero"... no hay comunicacin.
Qu mala pata! Quin se lo iba a decir! Aos de experiencia para no darse cuenta de que el metal es mucho mejor para cortar la carne que la astillada madera!
Pues ah est, seoras y seores, seoritas y seoritos, como ejemplo ms de una sociedad que cada vez escucha menos y cada da habla ms. Buscando un traductor a la desesperada, buscando a alguien que le explique como comunicarse con muros de carga y pilares de hormign; con revestimientos de ladrillo y con azulejos mal rematados. Han probado alguna vez a hablar con la pared, sobre todo con las que estn desconchadas?
Hagan la prueba... es sumamente gratificante... y placentero...
(FOTO: http://zinetico.blogspot.com)
Escrito por anonadada el 13/12/2009 21:39 | Comentarios (2)
Llevaban aos esperndolo, como el buen turrn... Aos gestando el plan perfecto para escuchar comprometedores halagos, recibir palmaditas en la espalda y limar viejas asperezas.
Pero hay quienes dicen que no tienen que pedir perdn, que la ignorancia del pasado los libra de toda culpa; que el futuro est en "vas de desarrollo" y que es ah donde deben fijarse miradas acusadoras y rencores.
Cheques bien medidos, transferencias bien calculadas, y 190 pases sin nada que hacer ni que decir...
Escrito por anonadada el 09/12/2009 22:51 | Comentarios (0)
Con ache o sin ache (H) siguen siendo lo mismo... Sobran las palabras...
"En la mitologa griega, las arpas eran monstruos alados con cabeza y pecho de mujer, y cuerpo y garras de aves de presa. Hijas de Taumas y Electra, se llamaban Aelo borrasca, Ocpete la que vuelade prisa y Celeno oscura como un cielo tormentoso.
"Eran las arpas de la leyenda homrica, con hermosos rostros femeninos. Ms adelante, en el mito de Jasn y los Argonautas, se convertiran en pjaros con rostros de mujer horrorosos y temibles. Se las consideraba vengadoras de los dioses y secuestraban nios y almas" (Elcastellano.org)
Del griego HARPYIA, "que vuela y saquea". Robaban el alimento a Fineo antes de que ste pudiera comerlo para cumplir el castigo impuesto por Zeus...
Foto: Extrada de editoremancipado.blogspot.com (aunque no s si es suya... :p)
Escrito por anonadada el 06/12/2009 12:53 | Comentarios (0)
"La vida es como una caja de bombones... nunca sabes cul te va a tocar".
Seguro que les suena. Lo deca Forest Gump. De hecho, es una de esas frases que han pasado a la historia y han conseguido traspasar las fronteras de la gran pantalla, hasta el punto de que se hace habitual escucharla o leerla en nuestra vida cotidiana. Una comparacin literaria que invita a dibujar una gran caja de chocolatinas de formas y colores tan diversos como permite la imaginacin colectiva e individual.
Es aplicable a los hechos, pero tambin a los individuos con los que por fortuna y sin querer nos cruzamos a lo largo de nuestra vida. Te pueden tocar grandes sujetos o nefastas compaas, agradables amistades o brutales enemigos. Y, aunque bien dicen que a los amigos y amigas s se les puede elegir, no menos cierto es que, en ocasiones, el tiempo y el espacio sitan a nuestro lado a los seres ms insospechados.
Tanto es as, que hablar de esto dara para varias reflexiones. Hoy, me quedo slo con una de ellas e intentar no extenderme en exceso para evitar que quien, pacientemente, se ha detenido a leer lo ya escrito, no acabe agotndose entre palabras inocuas y vacas.
Y es que slo una breve alusin a quien entra de repente en una vida para desestructurarla a su antojo es suficiente para caer en vanos insultos sin mayor argumentacin. Piensen, simplemente, en un elemento que, aprovechando su carcter novedoso en un contexto, decide explotar su escaso potencial para el mximo beneficio. Carente de belleza interior o exterior, fuera de la ms mnima inteligencia, elegancia o cortesa, este tipo de animales busca a su presa con el nico fin de anotar un tanto en su libreta de victorias. Van buscando trofeos que, una vez obtenidos, poco les interesan, pero que aumentan su ego y su reputacin. Y no miran a presas fciles, por supuesto, se dirigen a aquellas con una dificultad aadida: las que no deberan fiarse de tales arpas, las que estn de una u otra manera "comprometidas", porque disfrutan atacando lo ajeno aun cuando no lo desean para nada.
Y disculpen que utilice trminos tan asociados a la idea de "propiedad", pero es la forma ms grfica que encuentro para explicarlo. Disfrutan estando en territorio ajeno, en espacio privado, porque les gusta el riesgo y poner en peligro aquello por lo que otros han luchado. Y repito: ello a pesar de no desear nada ms, slo hacer dao y anotarse un par de millones ms a su cuenta de resultados.
Las consecuencias de sus acciones no son realmente preocupantes, lo importante es conseguir el objetivo marcado. Sobre todo, cuando la meta proporciona beneficios econmicos y estatus. Justo lo que se necesita para progresar en esta vida: una posicin social deferente, con indiferencia de cmo se haya obtenido y con indiferencia de los sentimientos, emociones o inquietudes que han estado en juego.
Es fcil, slo es necesaria una obvia falta de escrpulos, de vergenza y de amor propio, y mucha cara, mucha, mucha cara.
Y ojo! porque de estas personas hay muchas sueltas por ah... Ojal no se crucen con una de ellas...
Escrito por anonadada el 06/12/2009 11:53 | Comentarios (1)
Millones de jvenes trabajan cada da para garantizar que todo el mundo disfrute de una vida digna. Muchos optan por programas de voluntariado internacional. Se marchan al extranjero y dan lo mejor de s mismos en otro pas. Es la otra cara de la juventud.
Slo para ayudar a la gente, a la gente que realmente lo necesita; slo para cambiar una pequea parte del mundo.
sa es la respuesta que recibes cuando preguntas por qu. Laura Mara Guerrero tiene 24 aos. Es voluntaria y ha decidido hacer un parntesis en su carrera profesional como periodista para involucrarse en un programa de accin social.
Es slo uno de los miles de espaoles que invierten su tiempo en ayudar a quien lo necesita; una de las cientos de personas que se sacrifican por los dems. No tienen nombre, son desconocidas e invisibles, pero cruciales para la construccin de una sociedad cohesionada, basada en la solidaridad y en la ciudadana activa.
Muchos de ellos, se marchan al extranjero. Dejan su pas, su familia y sus amigos para asistir a las comunidades ms pobres. Procuran la inclusin social, luchan por garantizar los derechos humanos; se convierten en profesores o enfermeros eventuales, transmitiendo optimismo donde reina la desolacin.
Siempre quise hacerlo. Lo estaba buscando y, de pronto, l me encontr a m, asegura Laura Mara. Ha estado ya dos veces en Palestina y le gustara volver al pas rabe. Mi contribucin voluntaria comenz en una Organizacin No Gubernamental nacional, llamada Paz Ahora, a travs del ICAHD, el Comit Israel contra la Demolicin de Casas. Su misin consiste en reconstruir casas palestinas en los territorios ocupados. Fue muy emocionante
Un ao despus, pudo disfrutar de una beca en la Universidad. Y es que la comunidad educativa se percibe como un actor clave en la promocin del voluntariado. Muchas universidades espaolas lo promueven entre sus estudiantes mediante cursos, investigaciones o actividades de sensibilizacin. Tena muchas ganas de volver a Palestina para seguir ayudando a sus habitantes. El proyecto subvencionado consista en recorrerse el pas con la asociacin Youth Development para entrevistar a las autoridades y evaluar la situacin poltica del pas.
Como Laura Mara, jvenes de todo el pas se involucran en labores humanitarias. Aunque es difcil encontrar datos rigurosos o actualizados sobre el trabajo voluntario (la mayora de oenegs apenas tiene registros de sus propios participantes), la Plataforma del Voluntariado de Espaa estima que, en 2006, un 10% de la poblacin joven colabor con organizaciones sin nimo de lucro; un 20% haba realizado tareas altruistas, al menos, una vez en su vida. Unos porcentajes que se estn incrementando con la crisis econmica global. Segn la Fundacin de la Solidaridad y el Voluntariado, FUNDAR,desde comienzos de 2009 se registran cuatro nuevos voluntarios cada da.
De hecho, comparado con las ltimas cuatro dcadas, el nmero de voluntarios se ha disparado de forma extraordinaria. Los factores polticos y sociales han marcado el pas y, por supuesto, a la actividad de las entidades no lucrativas. No ser hasta la llegada de la democracia, cuando el voluntariado se haga notar. Sin embargo, aunque se trata de un fenmeno en constante aumento, todava no tiene la misma fuerza que en otros pases de Europa del Este.
Por qu hacerse voluntario?
En cualquier caso, el voluntariado ofrece un sinfn de oportunidades a la gente joven. El activismo social tiene ramas muy diversas: medio ambiente , derechos humanos, asistencia a personas ancianas o discapacitadas, conflictos y pobreza, cultura de paz y cooperacin internacional. En concreto, las misiones en el exterior son cada vez ms populares.
La Coordinadora Espaola de Oenegs para el Desarrollo (CEONGD) sostiene que 25.000 voluntarios espaoles participan cada ao en actividades de cooperacin internacional. Higinio Almagro,director de la Agencia Andaluza del Voluntariado, cree que los jvenes suelen ser muy entusiastas con estas iniciativas: El voluntariado internacional es una oferta atractiva. La gente joven no tiene miedo de viajar o conocer nuevas comunidades. Y eso les aporta nuevas experiencias para sus vidas.
En Espaa, el destino internacional ms comn es Amrica Latina; preferencia que Joly Navarro atribuye al idioma: En la mayora de los pases sudamericanos hablan espaol, y eso facilita las cosas. Ella fue voluntaria y ahora es la responsable del programa de voluntariado de Intered, una ONG de ayuda al desarrollo que promueve la solidaridad entre pueblos y culturas. Su mbito de trabajo es la lucha contra las injusticias, la miseria y la exclusin, y la bsqueda del cambio social en Asia, frica y Amrica. Joly supo de Intered a travs de un proyecto solidario en Cochabamba, en Bolivia: una escuela de educacin alternativa para poner en valor y sacar lo mejor de la cultura indgena. Trabajaba y trabaja con jvenes, mayores y, por supuesto, mujeres. Voluntarios de todas las reas pueden ir hasta all y realizar su labor.
Dos historias distintas con algo en comn. Sus protagonistas son voluntarias que casan a la perfeccin con el perfil del voluntario en Espaa: una mujer joven (en torno a los 25 aos de edad), con alto nivel educativo y un poder adquisitivo medio alto. Con frecuencia estudian o trabajan, lo que demuestra que quien realmente quiere ayudar a personas necesitadas, saca tiempo para hacerlo realidad, recuerda Gabriel Alconchel,director del Instituto de la Juventud, INJUVE. Puede parecer contradictorio pero quien ms ayuda es la gente ms ocupada, jvenes muy activos a los que apenas queda tiempo libre.
Aprendiendo de la experiencia
Con todo, el requisito crucial para involucrarse en el voluntariado es tener ganas de hacerlo. La motivacin de Laura Mara fue entrar en contacto, familiarizarse, con una zona en conflicto permanente. He estado estudiando la situacin entre Israel y Palestina y me he dado cuenta de que no recibe suficiente atencin por parte de la comunidad internacional. La poblacin afectada debe comprender que no est sola. La construccin de una casa significa, por ejemplo, darle un hogar a una familia palestina a la que le haban arrebatado su dignidad. Y eso es muy gratificante
El deseo de ayudar y la garanta de que, incluso, la ms pequea contribucin es til se convierte en el punto de partida del TercerSector. Como constatan las encuestas del Instituto de la Juventud, el voluntariado tiene connotaciones sociales positivas. Pero, aparte de ello, los chicos y chicas suelen sentir ms cercanos el hambre, las deficiencias sanitarias o los desastres naturales donde quiera que se produzcan, que el resto de la poblacin. Les resulta sencillo trasladar lo global a sus vidas y experiencias locales.
Joly Navarro insiste en que, en estos casos, lo efectivo es lo afectivo. No actuamos con decisin, no nos hierve la sangre, hasta que no somos testigos directos de algo. Omos las noticias, vemos los ndices de pobreza, lasestadsticas de mortalidad, el analfabetismo, presenciamos con nuestros ojoslas guerras. Pero lo sentimos como algo ajeno, lejano. Hemos aprendido a llevar puesto un chubasquero para protegernos a nosotros mismos. Sin embargo, cuando viajas y conoces a la gente te das cuenta de que hay algo ms. Te sumerges en ese contexto y comienzas a comprenderlo mejor. Y, entonces, lo que t les ofreces,se multiplica cuando vuelve a ti.
Compromiso cvico
No obstante, a pesar de su contribucin, los voluntarios (y, sobre todo, los ms jvenes) son completamente invisibles. Su labor silenciosa provoca cambios en la sociedad mediante acciones altruistas. Mientras, una percepcin negativa domina la imagen social de la juventud.
Laura Mara piensa que la implicacin, el compromiso, es elnico problema para la gente joven; lo que se revela, adems, como la principalamenaza para el sector del voluntariado. Todava existe cierto recelo ainvolucrarse en organizaciones sin nimo de lucro. Puedes ayudar a otraspersonas en tu propia ciudad o incluso en tu barrio, pero sueles tener miedo deformar parte de una asociacin o colectivo. Algo que resulta ms evidente enel voluntariado internacional.
Esta actividad requiere una formacin educativa previa. Intered capacita a voluntarios desde 1983. Sus cursos intensivos permiten a la asociacin profundizar en las causas de las injusticias sociales y en la forma de poner fin a las mismas. Incentivan el dilogo y la conciencia crtica.
Joly Navarro confirma que este conocimiento previo es cada vez ms importante, lo que hace el compromiso ms complicado y el primer obstculo de las organizaciones no gubernamentales: cmo implicar a los voluntarios en tareas sociales y cmo mantenerlos una vez finalizada su contribucin.
Falta de informacin
El segundo reto es mejorar la comunicacin. La informacin est por todas partes pero tienes que encontrarla, explica Antonia Ceballos, una voluntaria Andaluca. Vive en Eslovaquia y trabaja como profesora de lengua espaola en una pequea poblacin, cerca de la frontera polaca. Cuando conoces a jvenes en el contexto de la actividad voluntaria, percibes fcilmente que son siempre las mismas personas. Hay un pequeo grupo bien informado y una mayora de la sociedad que no sabe nada al respecto. Estoy segura de que las organizaciones sociales hacen grandes esfuerzos para conseguir nuevos participantes pero hacen falta nuevas estrategias.
Y lo estn haciendo. Lais organizaciones no gubernamentales se estn adaptando a las exigencias sociales, promoviendo una nueva forma devoluntarado. Es hora de renovar las tareas voluntarias. Las contribuciones puntuales o el ciber-voluntariado son algunos ejemplos. Herramientas al alcance de aquellos jvenes que estn dispuestos a liderar el cambio social.
Publicado el 11 de octubreen la revista digital Wave Magazine.